La enfermedad de Crohn es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal que se cree que se produce debido a una combinación de factores bacterianos, inmunológicos y ambientales. La enfermedad es progresiva e incurable, y provoca una serie de síntomas graves y debilidad. Se dispone de pruebas fehacientes que demuestran que el cannabis puede ayudar a controlar los síntomas.

Antiinflamatorio

Los procesos inflamatorios son el mecanismo principal de la enfermedad de Crohn. La enfermedad puede afectar a cualquier parte del tracto gastrointestinal (GI), desde la boca hasta el ano, pero las zonas que suelen verse afectadas con más frecuencia son el colon y el íleon (el intestino grueso y delgado), en particular, el tramo final del íleon que conecta con el colon. La inflamación crónica de estas zonas puede producir diarrea, y el sangrado y desgarro del revestimiento del tracto gastrointestinal, además de obstrucciones intestinales. En casos graves, puede ser necesario extirpar totalmente algunas partes del intestino.

Una parte importante de los enfermos de Crohn utilizan el cannabis como una forma de auto medicación, y se dispone de informes anecdóticos en los que los pacientes describen como les proporciona una mejoría subjetiva y sustancial de la mayoría de los síntomas, incluyendo el dolor inflamatorio. Como es bien sabido, la inflamación está regulada por el sistema endocannabinoide, que desempeña un papel fundamental en las enfermedades inflamatorias del tracto GI, ya que el intestino contiene niveles muy altos de receptores cannabinoides.

 

Antidiarreico

La diarrea es el principal síntoma de la enfermedad de Crohn. Dependiendo de qué parte del tracto gastrointestinal se vea afectada, las heces pueden mezclarse con moco, pus o sangre, y pueden ser más o menos acuosas. Es frecuente sentir una sensación de urgencia para defecar, junto con una sensación de evacuación incompleta (conocido como tenesmo).

El cannabis se lleva utilizando miles de años para tratar la diarrea, y la investigación moderna ha proporcionado pruebas empíricas de su eficacia. Se cree que los enfermos de Crohn sufren diarrea debido a la inflamación de la mucosa intestinal (la membrana mucosa que recubre el tracto GI), así como a un aumento de la secreción de fluidos, a una capacidad reducida para absorber fluidos, y a la presencia de agentes bacterianos. El cannabis puede aliviar los síntomas de la diarrea en la enfermedad de Crohn debido a sus propiedades antibacterianas, así como a sus efectos antiinflamatorios.

 

Analgésico

Hasta el 70% de los enfermos de Crohn sufren dolor crónico. En las primeras etapas de la ileítis terminal (la forma de la enfermedad de Crohn que afecta el íleon terminal), el dolor en la parte inferior derecha del abdomen es común, y suele confundirse con apendicitis. El dolor suele ser el resultado de la inflamación crónica, pero puede ser el resultado del rasgado o la denudación de la mucosa intestinal, distensión abdominal u obstrucciones intestinales.

 

El cannabis puede ayudar a mejorar los síntomas de dolor en los pacientes de Crohn al actuar directamente para reducir la inflamación mediante la reducción de la gravedad de la distensión abdominal, y aliviando los síntomas de la diarrea mediante la reducción de los espasmos intestinales y la inhibición de la liberación de fluido.

 

 

Estimulante del apetito (orexígeno)

El consumo de cannabis puede aumentar el apetito en los pacientes de Crohn al reducir el dolor abdominal e inhibir la peristalsis excesiva. Sin embargo, también ayuda a aumentar la sensación de hambre al agonizar directamente ciertos receptores en el tracto gastrointestinal que, generalmente, responden a la presencia de ghrelina (una ‘hormona del hambre’ importante que también ha dado muestras de ser un tratamiento útil para la enfermedad de Crohn).

Diversos estudios han demostrado que la presencia de ghrelina o de agonistas cannabinoides, como el THC, causan un aumento de la producción de una enzima AMP, activada por la proteína quinasa (AMPK), en el hipotálamo. La enzima es crucial para los procesos metabólicos que regulan la homeostasis de la energía (equilibrio energético) en el cuerpo, y se produce en respuesta a la estimulación de los receptores GHS-R1a de ghrelina que se encuentran en el tracto GI. Por lo tanto, el THC puede hacer el trabajo de la ghrelina de forma eficaz mediante la activación de los receptores y estimular, directamente, el cerebro para producir la sensación de hambre.