La enfermedad de Párkinson es un trastorno degenerativo, que afecta al sistema nervioso central al destruir las células productoras de dopamina en un área del cerebro conocida como la sustancia negra. Las funciones motoras son las primeras en verse afectadas, y a medida que la enfermedad avanza, puede producirse un deterioro cognitivo, demencia y depresión.

 

Contra la discinesia

La pérdida de neuronas productoras de dopamina es el principal mecanismo de la enfermedad de Parkinson.

 La discinesia es un síntoma común de la enfermedad de Parkinson (EP). El término se refiere a los movimientos involuntarios de los músculos producidos en las enfermedades nerviosas.

Los receptores cannabinoides del sistema nervioso central están agrupados en un área de la sustancia negra conocida como la parte reticulada, un área que básicamente participa en la señalización de la dopamina hacia el cuerpo estriado de los ganglios basales, la región principal responsable de la regulación de la actividad motriz.

Los receptores cannabinoides también están presentes en grandes cantidades en los mismos ganglios basales. Por lo tanto, se cree que la transmisión natural de endocannabinoides desempeña un papel en estos procesos fundamentales y relacionados.

 

Contra la apoptosis

Se cree que la apoptosis anormal de las neuronas productoras de dopamina en la parte compacta (la otra subdivisión principal de la sustancia negra) es el mecanismo principal de la enfermedad de Parkinson. No se sabe con precisión cómo se produce este fenómeno, pero se ha demostrado, en repetidas ocasiones, que el tratamiento con los receptores agonistas de la dopamina puede tener efectos beneficiosos, ya que compensan la pérdida de neuronas mediante la estimulación de las restantes para producir dopamina extra.

Se sabe que el sistema endocannabinoide participa en la regulación de los procesos naturales de la apoptosis, una forma de muerte celular controlada, que es una parte esencial de la función metabólica normal. En algunos casos, se ha demostrado que los cannabinoides inducen la apoptosis (por ejemplo, en varias formas de cáncer), pero también hay pruebas de que pueden ejercer un efecto protector y reducir las tasas excesivas de apoptosis en determinadas enfermedades.

 

Contra el insomnio

La apoptosis de las neuronas en la sustancia negra es responsable de la reducción de los niveles de dopamina en la EP.

Los enfermos de párkinson suelen tener problemas relacionados con el sueño, lo que puede afectar negativamente al sistema inmunológico y reducir la capacidad de los pacientes para luchar contra la progresión de su enfermedad.

Es un hecho conocido que el cannabis induce el sueño, y se lleva utilizando para este fin desde la antigüedad en diversas culturas. Por otra parte, uno de los principales síntomas de la abstinencia de cannabis en los consumidores dependientes es el insomnio.

 

Antidepresivo

Hasta el 40% de los individuos afectados por EP presentan síntomas de depresión, que pueden afectar negativamente a la progresión de la enfermedad en diversas formas. Se cree que hay un componente genético en la probabilidad de que las personas aquejadas de párkinson sufran depresión, y que los polimorfismos del gen CNR1, que codifica la expresión de los receptores CB1, puede tener un papel esencial.